Será que las obras prolongan, y mucho, las vidas de las personas y hasta parece que su presencia.
Un 7 de marzo de 1999 moría Stanley Kubrick. Nunca olvidaré el día en el que, animado por dos amigos del colegio, nos fuimos a ver una película para pasar la tarde del viernes. “La chaqueta metálica” se llamaba. A los pocos minutos de entrar en esa sala, comencé a darme cuenta que el mundo no era sólo el patio de mi colegio. La instrucción de los marines y la experiencia de la guerra me dejaron sobrecogido.
Kubrick es un ejemplo de director de cine cuya filmografía es tan variada como brillante. El paseo de crucificados de Espartaco, Zaratrustra y HAL en este siglo que ya existe, la historia de Barry Lyndon, la locura que nunca vi de “La naranja mecánica”, el terror de “El resplandor”… tanta belleza. Y esa mirada suya, pocos ojos hablan tanto de una forma especial de mirar el mundo.
9 años ya sin Kubrick. ¿Alguna idea de lo que le estimularía ahora…?
Este vídeo nos cuenta algo más de su proceso creativo, de su trayectoria.




